Una de las quejas más habituales sobre los cultivo stransgénicos es que son controlados por un pequeño grupo de empresas multinacionales. Sin embargo, en contra de esto se suele argumentar que esto se debe a que sólo las mayores empresas pueden desrrollarlos, debido al alto coste de ponerlos en el mercado.
Esta conclusión parece reforzada por un estudio de Philipps McDougall para CropLife International. Se puede leer el informe, en la web de CropLife International. Más de 25 millones de euros de los que se gastan irían destinados, según la consultora independiente, a tareas regulatorias, y el tiempo de desarrollo superaría, de media, los 13 años.
Philipps McDougall es una asociación independiente para el análisis de clientes y servicios de consultoría de la industria agroquímica y biotecnológica agraria. CropLife International es una federación internacional que representa a la industria científica de plantas para la protección de los cultivos y la biotecnología agrícola. Desde la federación se promueven distintos métodos para mejorar la agricultura.
Fuente: Fundación Antama
